Mobbing: ¿Cuáles son sus sintomas?

Ya se ha visto en el anterior post qué es el mobbing, en qué consiste y qué actores intervienen en este tipo de trastorno relacionado con el acoso laboral.

Para ampliar un poco más todo lo que concierne a este tema, en las próximas líneas se detallaran algunos de los síntomas comunes que se dan en aquellos trabajadores que lo sufren y veremos qué medidas preventivas podemos realizar para evitarlo, pero antes veremos que etapas se dan en el acoso laboral.

Etapas del Mobbing

Según Leymann, son cuatro las fases típicas, o etapas, que se dan en el desarrollo del acoso laboral.

  1. Inicio del acoso psicológico: La víctima comienza a sufrir las primeras molestias o burlas en el trabajo, lo que conlleva a que se desoriente, no es capaz de comprender el por qué de dicha situación. Si esto es constante y continuo en el tiempo, el trabajador se pregunta dónde está fallando, sin encontrar una respuesta, lo que puede producirle trastornos en el sueño y los primero síntomas de ansiedad. En esta etapa, el acosado se debate entre negar la situación que está viviendo y confiar en que la misma no durará en el tiempo o bien, enfrentarse al acosador abiertamente.
  2. Se abre el conflicto: El acoso psicológico se incrementa con la intención de intimidar a la víctima. Este acoso psicológico puede verse acompañado de amenazas.
  3. La intervención de superiores: Debido a la fase anterior, el acosado decide recurrir a personas de la organización para ayudarle a resolver el problema (superiores, representantes de personal, etc.). Se siente aislado y los sentimientos de culpa aumentan y, con ello, los síntomas de ansiedad y episodios depresivos. Pierde el interés por la tarea a realizar en el trabajo. Aumenta la visita a diversos profesionales sanitarios ya que el aumento de ansiedad y estrés le provocan diferentes síntomas patológicos. Llegado este punto, el acosador ve una oportunidad única para conseguir su objetivo de perjudicar a su víctima.
  4. La huída: El acosado no puede afrontar la idea de tener que ir al trabajo. Necesita escapar de ese entorno que lo está “destruyendo”, por lo que opta por abandonar la empresa. Aunque esta vía no suele producirse en todos los casos, ya que puede darse que la víctima, debido a su situación personal, no tenga opción de encontrar o cambiar de trabajo, lo que hace que tenga que seguir aguantando la presión durante mucho más tiempo.

Síntomas del Mobbing

Según el Doctor José Luis González de Rivera,  se pueden demostrar diferentes afecciones patológicas asociadas a situaciones de mobbing, como por ejemplo:

  • Alteraciones en el estado de ánimo.
  • Aparición o incremento del consumo de tabaco, alcohol y adicciones relacionadas con las drogas.
  • Hipertensión, trastornos dermatológicos y/o digestivos, así como un aumento en el riesgo de sufrir accidentes vasculares y coronarios.
  • Se puede llegar a encontrar casos en los que el acosado llega a tener conductas autolesivas.

Aparte de las anteriormente señaladas, el Doctor Heinz Leymann encontró una serie de síntomas relacionadas con las víctimas de mobbing, siendo estas, de más a menos frecuente:

  • Dolores de cabeza
  • Dolores de espalda
  • Perturbaciones en la conciliación del sueño
  • Depresividad
  • Irritación
  • Dolores en la nuca
  • Dificultad a la hora de concentrarse
  • Miedo al fracaso
  • Interrupciones en el sueño

Obviamente, estos no son los únicos síntomas que pueden encontrarse en el una persona que sufre de este tipo de acoso. Ni tampoco se puede dar por hecho que una persona que tenga o reúna alguno o varios de estos síntomas esté sufriendo mobbing.

Otros expertos en la materia, como por ejemplo, Iñaki Piñuel, relaciona el mantenimiento del estrés en el tiempo con la aparición de síntomas físicos (fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, problemas menstruales, diabetes, alopecia psicógena, cefaleas tensionales, variaciones bruscas en el peso,…).

¿Se puede prevenir el Mobbing?

Realmente se trata de una pregunta bastante complicada de responder teniendo en cuenta que vivimos en plena era de la tecnología y que en los últimos años se ha producido un aumento considerable en el uso de distintas redes sociales. Esto genera que cada vez más se usen medios ajenos al control del empresario que permita supervisar la conducta entre sus empleados dentro del entorno laboral.

No obstante, se han establecido desde la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo una serie de recomendaciones concretas para prevenir el acoso psicológico, si bien no son únicas ni exclusivas del empresario, sino que deben ser llevadas a cabo por las organizaciones competentes y con recursos suficientes para:

  • Favorecer a difundir el significado de acoso laboral.
  • Realizar investigaciones sobre el alcance y la naturaleza del problema.
  • Formular directrices para favorecer las interacciones sociales positivas que impulsen un entorno libre de acoso.

Leymann expone algunos factores clave que pueden prevenir, o al menos ayudan a incrementar la efectividad del sujeto acosado ante situaciones de mobbing. Por ejemplo, estar en buena forma física y mental, mantener la consideración del entorno, aumentar la confianza en uno mismo, asegurar el apoyo del entorno familiar y social, adquirir y dominar la capacidad de resolución de problemas mediante el entrenamiento en habilidades sociales.

Otro autor mencionado anteriormente, Piñuel, establece una “guía” a modo de estrategia personal para superar el mobbing:

  • Identificar el problema del mobbing como tal; informarse y formarse sobre el tema.
  • Documentar y registrar las agresiones de que se es objeto lo antes posible.
  • Comunicar a los compañeros, jefes, directivos, asesores, familia, pareja y amigos las agresiones que se reciben en la intimidad y en secreto.
  • Evitar reaccionar con ataques.
  • Controlar y canalizar la ira y el resentimiento.
  • Hacer frente al mobbing: el afrontamiento hace retroceder al acosador que, en el fondo, suele ser cobarde.
  • Ser asertivo, responder a las calumnias y críticas destructivas aunque sin pasividad ni agresividad.
  • Proteger los datos, documentos y archivos del propio trabajador, desconfiando de las capacidades manipulativas de los hostigadores.
  • Afrontar socialmente la situación de acoso. Hablar del acoso y expresar las emociones.
  • Evitar la autoinculpación.
  • No intentar convencer o cambiar al hostigador.
  • Autoestimular la capacidad personal, acudir a cursos, mantenerse actualizado, etc.
  • Solicitar ayuda médica, psicológica y legal, para diseñar el plan terapéutico más indicado (actividades preventivas, tratamiento farmacológico, baja laboral, etc)
  • Perdonar al acosador como forma de liberación final.

Con esto ponemos fin a los conceptos y aspectos básicos del mobbing, confiando que a medio, e incluso, porqué no soñar, a corto plazo, pueda hablarse de este tipo de acoso como algo anecdótico que tan sólo aparezca en textos especializados a modo de reseña de conflictos laborales.

 


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